Terror en Barcelona: 13 muertos y más de 50 heridos tras atropello a una multitud

Una testigo contó que una furgoneta perseguía a la gente. El hombre que la conducía huyó y la policía ha detenido a un sospechoso.

 Los Andes

“Podemos confirmar que ya son 13 los fallecidos y que hay más de un centenar de heridos” de varias nacionalidades, informó en rueda de prensa el titular de Interior del gobierno catalán, Joaquim Forn, al indicar que podría aumentar los muertos por la gravedad de algunos heridos.

El ataque en la segunda ciudad de España fue reivindicado por la organización ultrarradical en un comunicado difundido por su agencia de propaganda Amaq: “Los ejecutores del ataque de Barcelona eran soldados delEstado Islámico”.

“La operación se realizó en respuesta a los llamados contra los Estados de la coalición” internacional antiyihadista que opera en Siria e Irak, agregó.

Hacia las 17 locales (12 hora argentina) una furgoneta atravesó a toda velocidad la más turística de las avenidas de Barcelona, donde suelen pasear visitantes españoles y extranjeros, y recorrió centenares de metros arrollando gente.

 

Dos sospechosos fueron detenidos por el atentado, uno nacido en el enclave español de Melilla en Marruecos y el otro un marroquí identificado como Driss Oukabir, pero el conductor de la furgoneta sigue huido, dijo el portavoz de la policía catalana, Josep Lluis Trapero.

Los detenidos carecen de antecedentes, dijo Trapero.

Además, la policía vinculó con el atentado una explosión la noche anterior en una vivienda en Alcanar, a unos 200 kilómetros al sur de la capital catalana, que dejó un muerto.

“La sospecha es que estaban preparando un artefacto explosivo”, señaló Trapero.

El ataque recordó otros atentados terroristas en Europa con vehículos, como el de Niza el 14 de julio de 2016, cuando un camión conducido por un tunecino se lanzó contra la multitud, matando a 86 personas y dejando más de 400 heridos.

Testigos describieron escenas de terror en la concurrida zona.

“Estaba al lado, en El Corte Inglés y escuché un fuerte ruido. Tratamos de salir pero no pudimos. Vi cuatro, cinco cuerpos en el suelo y gente tratando de reanimarlos, y mucha sangre”, dijo a la AFP, Lily Sution, una turista holandesa.

“Cuando ha pasado todo, he salido corriendo y he visto destrozos, cuatro cuerpos en el suelo, gente atendiéndolos, gente llorando y también había muchos extranjeros que habían perdido a sus familiares”, Xavi Pérez, de 26 años y dependiente de una tienda.

 


La casa real española condenó en duros términos el atentado en Twitter: “Son unos asesinos, simplemente unos criminales que no nos van a aterrorizar. Toda España es Barcelona. Las Ramblas volverán a ser de todos”.

“Los terroristas nunca derrotarán a un pueblo unido que ama la libertad frente a la barbarie”, señaló de su lado el jefe de gobierno, Mariano Rajoy, quien viajó a Barcelona junto con su vicepresidenta y el ministro del Interior.

Luego de haberse mantenida la zona sellada por un cordón de seguridad desde la hora del ataque, las autoridades informaron la noche del jueves que se levantaban las restricciones de acceso al centro de la ciudad y se levantaba el confinamiento para las últimas personas que se mantenían refugiadas en comercios.

El ataque originó el cierre de las estaciones de metro y de tren alrededor de la zona, a la vez que fueron canceladas todas las “actividades lúdicas” de la jornada en la ciudad más turística de España.

El ataque recibió la censura internacional.

“Estados Unidos condena el ataque terrorista en Barcelona, España, y hará todo lo que sea necesario para ayudar”, escribió el estadounidense Donald Trump en su cuenta en Twitter.

The United States condemns the terror attack in Barcelona, Spain, and will do whatever is necessary to help. Be tough & strong, we love you

 El presidente francés, Emmanuel Macron, transmitió “la solidaridad de Francia con las víctimas”, mientras que la primera ministra británica, Theresa May, dijo que su país “apoya a España contra el terrorismo”.

España, tercer destino turístico mundial, había permanecido hasta ahora al margen de la reciente ola de atentados de Estado Islámico en grandes ciudades europeas como París, Bruselas, Londres, Niza o Berlín.

Pero el 11 de marzo de 2004 sufrió los atentados yihadistas más mortíferos cometidos en Europa, cuando una decena de bombas estallaron en varios trenes de Madrid causando casi 200 muertos. Los ataques fueron reivindicados en nombre de Al Qaida por una célula islamista radical.

 

“Podemos confirmar que ya son 13 los fallecidos y que hay más de un centenar de heridos” de varias nacionalidades, informó en rueda de prensa el titular de Interior del gobierno catalán, Joaquim Forn, al indicar que podría aumentar los muertos por la gravedad de algunos heridos.

El ataque en la segunda ciudad de España fue reivindicado por la organización ultrarradical en un comunicado difundido por su agencia de propaganda Amaq: “Los ejecutores del ataque de Barcelona eran soldados delEstado Islámico”.

“La operación se realizó en respuesta a los llamados contra los Estados de la coalición” internacional antiyihadista que opera en Siria e Irak, agregó.

Hacia las 17 locales (12 hora argentina) una furgoneta atravesó a toda velocidad la más turística de las avenidas de Barcelona, donde suelen pasear visitantes españoles y extranjeros, y recorrió centenares de metros arrollando gente.

 

Dos sospechosos fueron detenidos por el atentado, uno nacido en el enclave español de Melilla en Marruecos y el otro un marroquí identificado como Driss Oukabir, pero el conductor de la furgoneta sigue huido, dijo el portavoz de la policía catalana, Josep Lluis Trapero.

Los detenidos carecen de antecedentes, dijo Trapero.

Además, la policía vinculó con el atentado una explosión la noche anterior en una vivienda en Alcanar, a unos 200 kilómetros al sur de la capital catalana, que dejó un muerto.

“La sospecha es que estaban preparando un artefacto explosivo”, señaló Trapero.

El ataque recordó otros atentados terroristas en Europa con vehículos, como el de Niza el 14 de julio de 2016, cuando un camión conducido por un tunecino se lanzó contra la multitud, matando a 86 personas y dejando más de 400 heridos.

Testigos describieron escenas de terror en la concurrida zona.

“Estaba al lado, en El Corte Inglés y escuché un fuerte ruido. Tratamos de salir pero no pudimos. Vi cuatro, cinco cuerpos en el suelo y gente tratando de reanimarlos, y mucha sangre”, dijo a la AFP, Lily Sution, una turista holandesa.

“Cuando ha pasado todo, he salido corriendo y he visto destrozos, cuatro cuerpos en el suelo, gente atendiéndolos, gente llorando y también había muchos extranjeros que habían perdido a sus familiares”, Xavi Pérez, de 26 años y dependiente de una tienda.

 


La casa real española condenó en duros términos el atentado en Twitter: “Son unos asesinos, simplemente unos criminales que no nos van a aterrorizar. Toda España es Barcelona. Las Ramblas volverán a ser de todos”.

“Los terroristas nunca derrotarán a un pueblo unido que ama la libertad frente a la barbarie”, señaló de su lado el jefe de gobierno, Mariano Rajoy, quien viajó a Barcelona junto con su vicepresidenta y el ministro del Interior.

Luego de haberse mantenida la zona sellada por un cordón de seguridad desde la hora del ataque, las autoridades informaron la noche del jueves que se levantaban las restricciones de acceso al centro de la ciudad y se levantaba el confinamiento para las últimas personas que se mantenían refugiadas en comercios.

El ataque originó el cierre de las estaciones de metro y de tren alrededor de la zona, a la vez que fueron canceladas todas las “actividades lúdicas” de la jornada en la ciudad más turística de España.

El ataque recibió la censura internacional.

“Estados Unidos condena el ataque terrorista en Barcelona, España, y hará todo lo que sea necesario para ayudar”, escribió el estadounidense Donald Trump en su cuenta en Twitter.

The United States condemns the terror attack in Barcelona, Spain, and will do whatever is necessary to help. Be tough & strong, we love you!

El presidente francés, Emmanuel Macron, transmitió “la solidaridad de Francia con las víctimas”, mientras que la primera ministra británica, Theresa May, dijo que su país “apoya a España contra el terrorismo”.

España, tercer destino turístico mundial, había permanecido hasta ahora al margen de la reciente ola de atentados de Estado Islámico en grandes ciudades europeas como París, Bruselas, Londres, Niza o Berlín.

Pero el 11 de marzo de 2004 sufrió los atentados yihadistas más mortíferos cometidos en Europa, cuando una decena de bombas estallaron en varios trenes de Madrid causando casi 200 muertos. Los ataques fueron reivindicados en nombre de Al Qaida por una célula islamista radical.

 

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