CRÓNICAS DEL DEPARTAMENTO DE CÓRDOBA : Volver a Valencia !

“En una fecha indeterminada entre abril y diciembre de 1988 un grupo de 50 paramilitares bajo órdenes de Fidel Castaño, asesinó a siete personas en la vereda Las Nubes del municipio de Valencia, Córdoba.  Los “paras” llegaron a las casas de las víctimas, las llevaron a otra finca, las amarraron a un árbol y las mataron[1].

Parte I : Volver a Valencia

Por: Luis E Sánchez Puche-Sociólog0

Nuevo Arco Iris

Bogotá tarde fría de enero de 2018 y agarro mi pluma para calentarme !

 “En una fecha indeterminada entre abril y diciembre de 1988 un grupo de 50 paramilitares bajo órdenes de Fidel Castaño, asesinó a siete personas en la vereda Las Nubes del municipio de Valencia, Córdoba.  Los “paras” llegaron a las casas de las víctimas, las llevaron a otra finca, las amarraron a un árbol y las mataron[1].

Mientras el planchón atestado de camiones, carros, motos, vendedores informales y pasajeros cruzaba mansamente las dos orillas del rio Sinú que separan los municipios de Tierralta y Valencia en el Alto Sinú cordobés, la imagen dantesca de un cadáver arrastrado por la corriente agua abajo, con un golero carroñero posado en su vientre tirando fuertemente con su curvo pico hacia arriba para sacar los últimos residuos de las vísceras de la víctima de turno recorría mi mente, obligándome a evocar macabros recuerdos que fueron noticia a finales de los ochenta, noventa y la primera década del 2000, haciendo parte de la violencia desmedida del conflicto armado que azotó el país en general y al Departamento de Córdoba de manera particular.

Planchón de Valencia y Puente en Construcción – Foto Heraldo 2017

Lentamente el planchón finalizaba su recorrido mientras miraba de reojo a propios y extraños, viendo en cada rostro, un vestigio uniformado de la otrora violencia paramilitar, guerrillera y estatal, que por años fustigó estos municipios y sus habitantes, amparada en el conflicto armado que cojeando trata de llegar a su fin, dando paso a la era denominada del postconflicto o fin del conflicto interno, intentando dar paso al post acuerdo, la nueva coyuntura político militar para una paz duradera y el nunca jamás a tan absurdo terror.

Paramilitares o autodefensas se unieron con la fuerza pública, gamonales y políticos de Córdoba y el país para acabar con “la plaga” de obreros, campesinos, sindicalistas, docentes, estudiantes, pequeños propietarios, colonos, tildados de guerrilleros o simpatizantes de la subversión, por el solo hecho de pensar distinto o simpatizar con uno u otro bando, vestirte diferente, tener una opción sexual distinta, poseer un tierra que alguien deseaba, o simplemente para sembrar el terror y acelerar el despojo, dejando entre los municipios de Valencia y Tierralta, cientos de víctimas vilmente asesinadas y más de 300 mil desplazados  en el departamento de Córdoba entre 1985 y 2008.

En muchos casos, las víctimas fueron  acusadas injustamente por sus propios vecinos o alguien que quería congraciarse con los actores armados legales e ilegales, en el peor de los casos fueron “dados de baja en combate” –léase asesinados por las fuerzas armadas o paramilitares – para luego ser  presentados  como falsos positivos, los absurdos de la guerra permiten toda clase de atropellos y vejámenes.

Según versiones entregadas dentro del proceso de Justicia y Paz por paramilitares que trabajaban para los hermanos Castaño, estas personas fueron acusadas de ser supuestos colaboradores de la guerrilla, pero la verdad se trataba de campesinos dedicados al negocio de las peleas de gallos. Según los ex paramilitares uno de los informantes del grupo señaló falsamente a decenas de habitantes de Valencia. Los familiares de algunas de las víctimas tuvieron que salir desplazadas de la zona”[2].

Volver al Alto Sinú después de algunas décadas implica irremediablemente evocar en estas crónicas los tiempos de la cometa, transcurridos felizmente entre los municipios de Tierralta, Valencia y muchos de sus corregimientos como: Tres palmas (corregimiento de Montería), Tres Piedras, Volador, El Caramelo, Santa Isabel, Mochila, Vijagual, El Toro, Frasquillo, los Volcanes e incluso San José del Ralito, entre otros  pueblos y veredas que vieron correr y jugar por su topografía, entre risas y juegos de la época toda una generación de cordobeses que al compás  del trompo de madera, la lleva, el caman, el escondido, la libertad, el cogío, cuatro esquina, que pase el rey, el cocinao, el papá y la mamá, las muñecas, chistes, cuentos y adivinanzas vieron transcurrir sus vidas plenas de vitalidad y tranquilidad.

“Para bailar me pongo la capa,

pero para poder bailar me quito la capa,

porque con la capa puesta no puedo bailar”[3] Adivinanza.

Las fértiles tierras de Córdoba, rica en árboles frutales y maderables como el mango, tamarindo, papaya, níspero, guayaba dulce y agria, zapote, mamey, patilla, melón, anón, mamoncillo, cacao, maracuyá, toronja, naranja dulce y agria, el limón, entre otras ricas en potasio, ácidos, vitaminas, antioxidante, con propiedades analgésicas, antibacteriales, antiulcéricas, antiasmáticas, totalmente naturales, cuerpo sano y mente sana como el refrán popular.

Tubérculos como el ñame, la yuca y la batata, granos como el maíz, entre ellos el maíz chorote, utilizado para hacer chocolate conjuntamente con el cacao- tradición que aún se conserva -,  el sorgo,  e incluso el café para el consumo familiar; maderables como cedros, robles, campanos,  bongas, carreto y una variedad de árboles nativos. Durante muchos años bajaban del Alto Sinú balsas maderables  guiadas por indígenas Envera, colonos  y campesinos que sustraían la madera para ser comercializada en Montería la capital del departamento.

El algodón, el arroz, el maíz y el sorgo  como mono cultivos intensivos de la región del Sinú daban un toque agropecuario como agricultura industrializada, tanto así que para la década de los noventa,  entre los municipios de Cereté, San Pelayo y Ciénaga de Oro,  sembraban unas 40 mil hectáreas de algodón[4], de aquí que el municipio  de Cereté es mundialmente conocido  como la capital del Oro Blanco. Antes que los carteles de la semilla  se tomaran el mundo, los  agricultores cordobeses y otras regiones del país poseían su propio banco de semilla nativa o hibrida,  garantizando la continuidad de sus propios cultivos: “Todas las semillas transgénicas[5] en el mundo son controladas por seis empresas transnacionales químicas: Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Bayer, BASF. Estas son empresas para el control del mercado de los agricultores de granos, venta de semillas casadas con los agrotóxicos que ellos mismos producen (herbicidas, insecticidas, etc.).”, los cultivos transgénicos terminaron imponiéndose como todos los imperios capitalistas, con sus atrocidades contra los ecosistemas mundiales.

La ganadería como primer renglón de la economía a juicio de los expertos, se práctica especialmente en las sabanas del departamento, crían tipos vacunos como el Cebú, Pardo Suizo, Holstein y el muy cordobés Romo Sinuano. La comercialización de la carne, la leche y sus derivados generan sin lugar a dudas un sinnúmero de empleos directos e indirectos, pero no se puede desconocer que esta importante franja fue uno de los principales detonantes del despojo de la tierra a miles de pequeños y medianos propietarios en el auge del conflicto armado.

En la vieja Montería, todos los días entre  las 5 y 8 de la mañana, el olor a calostro penetraba por cada recoveco inundando con su rico aroma el ambiente de la madrugada, en burros, mulos, bicicletas y triciclos, pasaban los vendedores ofreciendo en la puerta de cada vivienda la leche en cantaros por cucharones, jarras, vasos y otras medidas, generando desde allí un proceso de compraventa de un valor cultural incalculable en lo referente a los usos y costumbres del cordobés,  ya que se pasaba con facilidad de los buenos días al tinto.

Fue una época maravillosa, para testimoniar, la de los años sesenta y setenta, puesto que tanto en Montería como en todo el departamento de Córdoba,  la vida transcurría con tranquilidad, lejos de cualquier asomo de una nueva violencia política y militar. La violencia bipartidista solo era un mal recuerdo al que nadie pensaba volver, liberales y conservadores por fin habían aprendido a convivir sin violencia, eso sí con las mañas del chanchullo, la corrupción administrativa, la defraudación del erario público, los fraudes electorales y el centralismo nacional “cachaco”.  Los acuerdos del Frente Nacional[6] del año /58 se cumplían sin ningún tipo de complicaciones, Bogotá seguía siendo como hoy, la sede de gobierno y el centro político del país, la calma Chibcha tenía sus días contados.

Acontecimientos mundiales como la Revolución Cubana, El Salvador, Nicaragua, Camboya,  la Guerra Fría, el fin del Frente Nacional, la divisiones internas del Bipartidismo, los bombardeos del Pato y Guayabero, la bonanza de la marihuana y el tránsito hacia la consolidación de cultivos ilícitos como la coca y la amapola, se sumaron al paso de la pobreza a la miseria, las protestas estudiantiles y sindicales el Estado de Sitio permanente, los aumentos irrisorios del salario mínimo, la entrega del país a las multinacionales, los problemas de educación , salud, vivienda y otros tantos terminaron polarizando el país.

La guerra sucia que empezó en el Pato y Guayabero, en el triángulo limítrofe de los departamentos del Huila, Meta y Caquetá, no solo dio origen a la FARC, como apéndice de una Guerrilla Liberal traicionada por el Estado, sino que sumado al auge del movimiento campesino con tomas de tierra por toda la geografía nacional, marchas sindicales, protestas estudiantiles, muertes selectivas de líderes estudiantiles, campesinos y sindicales, contribuyeron a la aparición del Ejército de Liberación Nacional – ELN en 1964, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – FARC, en 1964 , Ejército Popular de Liberación – EPL en 1967.

La polarización del país era total, Córdoba recibió en su seno los frentes 5 y 18 de las FARC, Francisco Garnica y José  María Álzate del EPL y posteriormente el Astolfo Gonzalez del ELN,  la operatividad de la guerrilla, las muertes selectivas por parte del DAS, la  tomas de tierra, campesinas, las huelgas obreras y estudiantiles colocaron el departamento en el ojo del huracán del conflicto armado, las condiciones para su desarrollo estaban dadas, la generación de los 60, 70 y 80 estaba irremediablemente condenada a formar parte del conflicto armado que ya olía a guerrilla y grupos de limpiezas que anunciaban la llegada del paramilitarismo para quedarse; nuevos movimientos sociales y el narcotráfico aparecen cobrando fuerza, los finales de los 80 y la década del noventa son vitales para el auge del conflicto y su asentamiento definitivo en el Alto Sinú, que luego se riega por todo el departamento de Córdoba.

Llegamos a Valencia rayando el medio día, la energía de la guerra sucia creada por el conflicto no se palpaba en el ambiente como en otros tiempos, los fantasmas del planchón desaparecieron frente a la preciada sonrisa de la secretaria del señor Alcalde, los rostros de los valencianos,  borraron todo vestigio de desconfianza,  luego de una espera propia de los funcionarios públicos, compartimos los versos del Alcalde en su último poemario, la esperanza brotando de sus labios nos dejaba en claro que a las nuevas generaciones ni a las viejas, no les interesa en absoluto el conflicto armado, el post acuerdo es el reto. “Estuvimos a punto de pasar el año 2017 sin un solo muerto violento en el municipio, el 2 de octubre nuestro  Comandante de Policía fue asesinado” nos cuenta el alcalde, todo apunta que fueron las Bacrim, El Clan Ursuga, defendiendo el negocio del narcotráfico, al parecer los homicidas fueron capturados por la policía.

“Si observáis que los poetas niegan el tiempo en su poesía,

es porque en nuestra patria seguir escribiendo,

 es seguir muriendo por dentro”. José Gómez Morales[7].

Dejamos Valencia al filo de la noche, con el compromiso histórico de reivindicar la paz del postconflicto, de contarle al mundo que nuevamente se puede viajar a Valencia y el Alto Sinú, los tangueros y guerrilleros son recuerdos que nadie quiere tener, el compromiso por honrar la memoria, mejorar la productividad, garantizar seguridad alimentaria y calidad de vida son parte del reto que frena la corrupción brindando a la nueva generación, la oportunidad de crecer lejos de la violencia que un día los atrapó, el planchón cruzó raudo despidiéndonos con una sonrisa el 2018 iniciaba repleto de oportunidades blindar a Córdoba de un nuevo conflicto armado es el reto que nos convoca, no podemos olvidar que los buenos siempre somos más.

 

[1] http://rutasdelconflicto.com/interna.php?masacre=731

[2] Ídem

[3] Adivinanza anónima que escuche un día de mi padre. Espero todos sepan la respuesta ya mencionada en el texto..

[4] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-194459, artículo del periódico El Tiempo del 13 de Agosto de 1994.

[5] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=187121. Articulo Seis multinacionales tienen el control de los transgénicos en el mundo por Sylvia Ubal para Barómetro Internacional.

[6] El liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador Laureano Gómez firmaron el Pacto de Benidorm, el 24 de julio de 1956, para dar inicio al Frente Nacional en el cual los partidos se turnarían la presidencia y se repartirían la burocracia a los diferentes niveles de gobierno en partes iguales hasta 1974.  https://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Nacional_Colombia

[7] Fragmentos de la Poesía Poetas Mudos, del Poemario Memorias de la Distancia 2017 de José A Gómez. Alcalde de Valencia Córdoba.

Acerca de Consejo de Redaccion
El Acontecer es Propiedad de: ACONTECER PRODUCCIONES LTDA Gerente General y Director Digital:Mauricio Martello Consejo de Redacción : Carolina Herrera

Be the first to comment

pie de página el acontecer

Gerente Gral y Co/fun: Mauricio Martello Díaz
Directora Fundadora: Carolina Herrera
Secretario General y Asesor Jurídico : Antonio David Castellanos Lenes

Consejo de Redacción:
William Hundelshauseen
Luis Sanchez
René Arrieta
George Salgado
Winston Morales Ch.

Consejo Editorial:
Juan Carlos Guardela
Carolina Herrera
Ramon Rodriguez

elacontecer@hotmail.com
Cartagena de Indias D.T y C - Colombia Sur America
© Copyright 2018 - El Acontecer - All Rights Reserved.