Colombia: ¿Éxito o Fracaso de un Pais ?

Foto para Opinión de LInda Aragon de EL ACONTECER.
Por: Linda Esperanza Aragón

lindaearagonm12@hotmail.com

El Acontecer

Determinar si Colombia es exitosa o fracasada es una tarea ardua. Desde mi humanidad y el periodismo (que es mi profesión) intentaré exponer a través de este ensayo lo que interpreto de mi país, pues es un escenario de contrastes que conserva una realidad casi que impredecible.

Empiezo a contextualizar este escrito concibiendo la importancia de conocer nuestra historia, y aclaro que no se trata de aprenderse fechas exactas o memorizar la diacronía que desencadena los hechos. Conocer la historia de Colombia es saber dónde tenemos los pies aterrizados, quiénes somos y de qué estamos hechos. Porque los que no conocen nada, no aman nada. Quien no puede amar, no siente la motivación para emprender y afrontar. Y con este argumento me atrevo a decir que gran parte de los colombianos no han explorado ni reconocido su país; no tienen idea de qué responder cuando les preguntan sobre su cultura, política, economía y rasgos sociales. Y cuando algo no se conoce, no es posible amarlo. Por eso hemos fracasado, porque aún falta una gran parte de la población para luchar con fuerzas sólidas y hacer de Colombia un país boyante. O intentarlo, por lo menos.

¿Qué hay de la democracia? Todavía es una quimera, y cada vez la inequidad vuelve más ciega a la justicia. La gente ha decidido resolver sus problemas por su propia mano de manera violenta, se ha puesto de moda el linchamiento, una práctica cruel cuando las personas asimilan que la injusticia ya no tiene remedio. Resulta difícil la tarea de repensar la democracia mientras no exista el compromiso de sustentar una identidad. Siendo pragmáticos podemos construir un espíritu colectivo y nuestro carácter no sería moldeado por el pesimismo.

Hace falta ese interés por reconstruir los tejidos sociales. Hay que entender el concepto de libertad que, no significa salir corriendo para romper las barreras enladrilladas y caer en los brazos lánguidos del libertinaje. Existe otro concepto de libertad que puede contribuir a nuestra reconstrucción como un pueblo interrelacionado, y es el que revela Octavio Paz: “La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea; es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosilábicos: Sí o No”. La libertad es, sobre todo, un derecho auténtico y preciado.

Ahora, ¿cómo se gestiona la política en Colombia? A decir verdad, en mi país hay políticos que divulgan discursos sin contenidos, y en este punto ya hablo de “la politiquería”, la cual se aleja de la trasparencia y del respaldo colectivo. Nuestros oídos están cansados de palabras, porque no se ha dicho un argumento que posea un significado profundo.

Las vías para que la mujer milite en la política son pocas; el hombre tiene más entradas, ya que se cree que el sexo femenino es débil y muy sentimental, y por ello no posee el criterio adecuado para regir y ser líder. En mi país se piensa que la política es para los machos cabríos y que las mujeres no pueden ser protagonistas en este campo.

Hace falta descubrir el sentido de hacer una política que se engrane con el verdadero concepto de ciudadanía, la cual hace alusión a grupos de personas que conviven entre sí interesados en la colectividad para fundamentar el civismo como la base del país y forjar los reconocimientos de unos con otros, los intereses, las convergencias y las divergencias. Y cuando interioricemos esto, seguramente nos acercaremos a la superación. La idea es no estancarnos al borde de los límites, se trata de descubrir hacia dónde vamos y conocer nuestra historia.

Vivimos en una era que avanza a la carrera, con inmediatez y atada al escándalo. Cuando una sociedad solamente tiene oídos para lo ruidoso, entonces, es un espacio que tiene graves problemas de comunicación, de identidad y de insensibilidad, es decir, cualquiera que pronuncie un discurso articulado e inteligente sobre lo que somos, está condenado a no ser atendido porque únicamente hay oídos para quien grita.

Por ejemplo, una mujer abre la puerta de su carro y le grita a un chófer que es un pinche taxista y un negro roñoso; así, lo ocurrido se publica en la primera página de todos los periódicos y con esto se abren todos los noticieros. Por otra parte, si hay un colectivo que está haciendo un trabajo maravilloso para la integración racial nunca sale en primera página puesto que hay atención para el bullicio, y esto no mueve masas, no es mediático. En Colombia se destacan las noticias que juegan con la algarabía y la vergüenza ajena, por eso los discursos que intentan redefinirnos se terminan por desviar.

Así mismo el escritor uruguayo Eduardo Galeano aportó una definición de lo que es la televisión en nuestras naciones: “La televisión, ¿muestra lo que ocurre? En nuestros países, la televisión muestra lo que ella quiere que ocurra; y nada ocurre si la televisión no lo muestra. La televisión, esa última luz que te salva de la soledad y de la noche, es la realidad. Porque la vida es un espectáculo: a los que se comportan bien, el sistema les promete un cómodo asiento”.

Los medios masivos de información y los mismos habitantes aún llaman ‘indios’ a los indígenas; se les niega el poder de tener religiones porque solamente pueden tener supersticiones; afirman que los grupos indígenas no producen arte, sino artesanías; se niega que hablan lenguas, sino dialectos. Se les considera triviales e infructuosos para contribuir al desarrollo.  En Colombia se destruye la naturaleza, y eso nos convierte en un centro de la codicia, lo cual nos hace retrógrados.

El desarrollo no es solo eso que va hacia adelante; es reconocer los recursos, entenderlos y compartirlos. La conciencia es clave si deseamos descubrir y determinar a nuestro país, pero la conciencia no es algo que le toque a uno en una tómbola ni que nos cae del cielo, es aquello que nos permite ampliar y reforzar nuestra humanidad; y aún seguimos esperando la paz, porque creemos que nos caerá del cielo, no obstante, es una utopía. Lo que el Gobierno y la organización terrorista (FARC) están negociando no es una armonía perfecta ni un posconflicto, porque la paz es sin hambre.

Entre tanto, hemos fracasado, sin embargo, eso no nos borra del mapa; seguimos siendo humanos, y nada de lo que es humano puede parecernos ajeno, es decir, tener conciencia de nuestra humanidad consiste en darnos cuenta de que pese a todas las reales diferencias entre los individuos, estamos también en cierto modo dentro de cada uno de los semejantes; aunque existan fronteras, es viable proyectar un porvenir digno, pues las fronteras son invenciones del ser humano que se pueden consensuar, interpretar y estructurar de diversas maneras. Entre nosotros mismos están las soluciones, cuando nos esforzamos estamos depositando las energías en actividades que demuestran cambios en situaciones reales. Estar preparados para los cambios es equivalente a la apertura de un capítulo en donde no se opaque nuestra libre expresión y en donde nuestros actos no sean callados ni obviados.

Linda Esperanza Aragon

lindaearagonm12@hotmail.com

 

 

 

 

 

Acerca de Carolina Herrera
El Periódico El Acontecer, es propiedad de: ACONTECER PRODUCCIONES LTDA. Gerente general y director digital: Mauricio Martello Consejo de redacción : Carolina Herrera

Be the first to comment

Leave a Reply

pie de página el acontecer

Gerente Gral y Co/fun: Mauricio Martello Díaz
Directora Fundadora: Carolina Herrera
Secretario General y Asesor Jurídico: Antonio David Castellanos Lenes
Asesor de Sistemas: Jairo Enrique Amaris Hernandez
Coordinador de Arte y Cultura: Franklin Vega Zambrano

Consejo de Redacción:
William Hundelshauseen
Luis Sanchez
René Arrieta
George Salgado

Consejo Editorial:
Juan Carlos Guardela
Carolina Herrera
Ramon Rodriguez
Winston Morales Ch.
Mauricio Zapata Hoyos

elacontecer@hotmail.com
Cartagena de Indias D.T y C - Colombia Sur America
© Copyright 2018 - El Acontecer - All Rights Reserved.