«APIC» Asociación de Periodistas Independientes de Colombia proponen en Favor a la Salud por COVID 19 ..!

El jabon es uno de sus antídotos.

LA ASOCIACIÓN  PERIODISTAS INDEPENDIENTES DE COLOMBIA ANTE LA CRISIS PROPONE UNA MUESTRA DE SOLIDARIDAD PARA HACER LAS COSAS UNIDOS

La actual crisis causada por el coronavirus está provocando un alto costo en vidas humanas, afectando duramente la salud pública, la estabilidad económica y la vida cotidiana. Todo hace prever que perdurará durante un tiempo potencialmente dilatado y que exigirá grandes sacrificios a toda la ciudadanía Colombiana a la Cartagenera y, en última instancia, a la humanidad en su conjunto.

Autor:William Hundelshaussen Carretero

@El_AcontecerCol

La Asociación de Periodistas Independientes de Colombia APIC a raíz de la Pandemia que sacude al mundo, propone muestras de solidaridad y realiza unas breves referencias generales, pues creemos que resulta importante incidir en algunos aspectos terminológicos que pueden arrojarnos cierta luz. El término crisis es utilizado habitualmente por los medios políticos, de comunicación y profesionales para referirse a muy diversas realidades. Así se habla de crisis financiera, crisis política, crisis de ansiedad, crisis humanitaria, crisis energética, etc. Asimismo, en el ámbito de las organizaciones internacionales y de los gobiernos de los Estados, desde hace unos años, se hace referencia a la “gestión de crisis” como un elemento esencial de su política exterior. Ante esta profusión en la utilización del término y su referencia a tan diversas realidades, se nos antoja esencial, realizar algunas reflexiones en torno a la cuestión conceptual.

En esencia, podemos entender que una crisis es: una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos o violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se puede denominar revolución. Así las crisis pueden ocurrir en muchos niveles, pudiendo designar un cambio traumático en la vida o salud de una persona o una situación social inestable y peligrosa en lo político, económico, militar, etc. También puede ser la definición de un hecho medioambiental en gran escala, especialmente los que implican un cambio abrupto. De una manera menos propia, se refiere con el nombre de crisis las emergencias o las épocas de dificultades.

 La actual crisis causada por el coronavirus está provocando un alto coste en vidas humanas, afectando duramente la salud pública, la estabilidad económica y la vida cotidiana. Todo hace prever que perdurará durante un tiempo potencialmente dilatado y que exigirá grandes sacrificios a toda la ciudadanía Colombiana a la Cartagenera y, en última instancia, a la humanidad en su conjunto. Hay que huir tanto de extremar los miedos como de menospreciar ni una coma los peligros, que ahora se atajan con el esfuerzo inmenso del personal sanitario y otros grupos de servidores públicos y con la esperada responsabilidad de todos, acatando las prescripciones de los Decretos de los gobiernos Nacional, departamental y distrital sobre el estado de Alarma. Esta lucha se libra a diversas escalas territoriales e institucionales, bajo la coordinación general del Gobierno de la Nación y, en muchos aspectos sanitarios y sociales, del Ministerio de la Salud. Pero la escala local es muy importante: es en los pueblos y ciudades donde sucede la vida, donde se van a percibir directamente los efectos más dramáticos e, igualmente, las mejores muestras de solidaridad. Cartagena a través de su alcalde, tiene que ser consciente de eso para asumir su cuota de compromiso y para organizar el civismo que ayude a sobrellevar los problemas e imaginar soluciones de futuro. Hace muchas décadas que Cartagena no se enfrentaba a un desafío como este, pero dispone del capital humano, de los recursos de conocimiento y de infraestructuras como para no rendirse: democráticamente vencerá en esta apuesta. Como una muestra de la asunción de ese compromiso, por eso hay que tener en cuenta:

  1.- Es preciso perseverar en todas las medidas emprendidas para aislar el virus, a través, principalmente, de la restricción drástica de la circulación y de los desplazamientos. Apelamos a la conciencia ciudadana para reducir aún más los movimientos, evitando los contactos físicos innecesarios e incrementando la protección personal.

 2.- Reiteramos la admiración pública, el agradecimiento y la cercanía emocional con el personal sanitario y de servicios sociales, con los servicios policiales, con las fuerzas militares y otros servidores públicos, trabajadores de empresas que prestan servicios y voluntarios que se enfrentan en primera línea a los efectos más devastadores de la pandemia. Este reconocimiento no puede ser sólo retórico: en cada ocasión en que sea posible habrá que facilitar su trabajo minimizando sus riesgos y los de sus familiares.

 3.- Confiamos en la dirección política de la crisis en las autoridades e instituciones democráticas. Llamamos a nuestros representantes y gobernantes a promover medidas de coordinación que faciliten el acuerdo y la eficacia en la resolución de problemas, guiados, cuando sea posible, por evidencias científicas contrastadas.

 4.- Siendo una característica esencial de las sociedades abiertas la crítica, no es éste el momento de extremarla ni de pretender obtener ventajas de la situación. El comedimiento, la renuncia al insulto cruzado y a la polarización en la expresión de las ideas, es un deber para con las víctimas, con quienes luchan por salvarlas y con la convivencia ciudadana. La opacidad de las actuaciones no es una opción, la sobredimensión espectacular de los problemas y de dolor, tampoco. Todos sentimos temor: es misión de las redes cívicas ayudar a mantener la mesura desviando la lógica preocupación hacia tareas positivas y reducir el impacto del temor sobre el espacio público.

 5.- Cartagena debe prepararse para alteraciones muy profundas en su estructura productiva y en aspectos tradicionales y consolidados de su economía. Todos estamos llamados a intentar definir modelos de recuperación que minimicen la pérdida de empleo y el cierre de pequeñas y medianas empresas. La adopción de medidas urgentes e inaplazables debe ser compatible con la apertura de un diálogo social que evalúe y defina las nuevas necesidades. Un auténtico pacto por Cartagena será preciso para maximizar las energías disponibles y evitar la dispersión de esfuerzos.

 6.- La gestión de la crisis debe tener, como una de sus prioridades, reducir los impactos económicos negativos en aquellos grupos más vulnerables, a las que las instituciones y la solidaridad cívica debe atender prioritariamente, en el ámbito local, con proyectos estables, públicamente definidos y con dotaciones presupuestarias claras. Y todo ello asegurando a la participación de los sectores afectados y la planificación de políticas estables.

 7.- Cartagena, más allá de los tópicos, tiene una fuerte capacidad para generar, pese a la actual imposibilidad del encuentro físico, mallas de apoyo mutuo. Apelamos a los profesionales, técnicos, comunicadores, especialistas en diversas materias y dirigentes sociales y universitarios a desarrollar redes de trabajo que colaboren con las instituciones públicas con aporte de ideas y experiencias de cooperación. Estas medidas de auto organización serán básicas para regenerar el espacio público y la autoestima de la ciudad en los próximos meses.

 Este es un problema de todas las personas, y todos contribuiremos a vencer las dificultades. Imaginar el futuro es la mejor forma de superar lo peor del presente.

 

 

                                        JUNTA DIRECTIVA NACIONAL

 

 

 

 

   
WILLIAM HUNDELSHAUSEEN CARRETERO             PAULINO CORTES INDAVUR                                   
PRESIDENTE NACIONAL  APIC.    

Paulino Cortés                           SECRETARIO NACIONAL APIC

 

 

   

 MILTON ELIAS INFANTE OLAGO               ENRIQUE CARLOS ALVAREZ MARTINEZ

VICEPRESIDENTE NACIONAL APIC                  FISCAL NACIONAL APIC

BLEYDIS YOLANDA ARCINIEGAS CABALLERO  

TESORERA NACIONAL APIC

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